"Mar yacente, pues que siempre nuevo y virginal
te enciendes y amaneces, ¿quién recoge tu duelo,
la sedienta noche de tu pecho de cristal?"
"Yo sólo sueño de día el mundo". Al fondo, el cielo.
Camina. "Cielo: cansado vengo y desde el mar
hasta la última morada en que tu luz se cierra:
la oscuridad del alma, ¿me la podéis quitar?".
"Por un mar de espinas, desnudo, vuelve a la tierra".
Regresa. "Tierra, nada te pido". Su alma duda.
"Pues que me ves regresando así, sin voz, sin nombre,
¿me dejarás en tu regazo morir en paz?".
Débil, siente perdida la juventud audaz
y el tiempo tenaz que le va cubriendo. El hombre
se arrodilla. El viento solo. La tierra muda.
(*pendiente de ampliación)
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