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domingo, 7 de mayo de 2017

Vaguedad nº 1

Esta mañana la calle me ha parecido una extensión baldía que desde mis pies, raíces sin paso ni tierra conocida, llegaba a cientos de rostros errantes y redondos. Dice el padre Juan que los hombres somos el misterio de nosotros mismos, que seguramente todo lo que he perdido este año atrás sea el gesto, burlón, de una fortuna inescrutable, y que tal vez la vida sólo sea aprender a hablar solo y a luchar el hambre; pero, padre: yo he vertido mi voz sobre la piedra y aún pervive en su desierto; y he gritado a los hombres, y su justicia aún está muy lejos.

sábado, 6 de mayo de 2017

Si acaso sabe el mar de sus extremos

Si acaso sabe el mar de sus extremos
o si es que importa el número en la arena,
-¿océano o desierto donde ensena
el alma?-, eso nunca lo sabremos.

Y sentir que sin senda nos perdemos
y ser el hondo miedo que nos llena
y esperar con los ojos otra escena
pensando que será porque seremos...

También el mar es sed por la montaña,
conciencia que fracasa en su marea
una y otra vez, lo mismo que el desierto

con su arena. ¿Y qué hacer que no sea
un camino tendido hacia lo incierto
y ser raíz desnuda en tierra extraña?