(AMGB)
Hoy está turbio el cielo, y el mar
¿no parece un cristal viejo
en que un doloroso mal
ahogase un tranquilo sueño?
Recuerdo que, atrás el tiempo,
claro el día, te explicaba
que, al pisar la luz su cuerpo,
rielando la mar soñaba;
que el mar era como un niño:
capricho del día, y sueño,
mas de noche, puro olvido,
sin rencores ni recuerdo;
que el mar había soñado
el mundo antes de los hombres,
una tierra que, aún sin árbol,
miraba su espejo insomne;
que luego empezó a soñar
esas aves que volando
cruzan hacia el fin del mar,
negras y de siempre en cuando;
que acabó soñando breves
pasos, luz en la ciudad,
y la sombra tantas veces
de los hombres al final.
Recuerdo que te enseñé
que el mar era luz a solas,
que se pierde sin querer,
como el aire entre las olas.
Soñábamos, como el mar,
el mundo al cerrar los ojos,
pero ya antes de soñar
el mar nos soñó a nosotros.
Hoy está turbio el cielo, y el mar
parece un cristal viejo...
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