EL AMOR PERDIDO
- He visto que intranquila
está la senda con tus
pasos. Nombra
qué voz sembró su sombra
en el sucio soñar de tu pupila.
- No puedo, no... hablar de un
eco sin latido,
de esta luz sin fuente,
de su presencia ausente,
del silbo lejano del amor perdido.
- Porque vigilas las flores primeras
de la estación pasada,
porque es toda nostalgia tu mirada:
Sé que amas. Sé que esperas.
- ¿Espero? ¿una desconocida falta?
No
sé... sólo sé que nos dio la vida
un sueño con su herida,
y un alma, como la estrella en la luna alta,
que está partida
vagando sin
recuerdo y sin estancia,
en la soledad azul
de la distancia.
- En algún tiempo,
en algún lugar,
¿quedó para el
olvido,
el pequeño beso,
eterno, sin ruido:
su amor sobre la
mar?
- Un día soñarás, como yo pienso,
su amor dentro de aquel hontanar verde,
donde reposa el pájaro suspenso
que cuánto más se
busca, más se pierde.
Del amor que nunca
viste,
que nunca regresó cuanto no pudo,
sin querer llevamos el misterio mudo
sobre el alma triste
- Parte, marcha, deja
estas ramas viejas
de melancolía...
- ¡No!...no puedo
buscarla si te alejas...
que hemos de ver un
día
su voz perdida, la
memoria lejana,
aquí, envuelta de sol y de mañana.
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