viernes, 12 de octubre de 2012

V



Sepan que Dios tiene su propia geometría, y que no tiene nada que ver con la suya. Él tiene las cuentas de lo infinito, de las paralelas. Ustedes las verán juntarse allá a lo lejos. Creerán que caminando algún día llegarán a ese punto en el que se unen, pero no es así. Ya cansados de andar, dirán que lo que importa es el camino. Qué remedio, cojan ese consuelo. A mí me dijeron una vez que si quería conocer a Dios, y yo respondí que ojalá no hubiera, porque lo que era tiempo no tenía para eso.
    Ustedes no lo sabrán, pero lo que se conoce como el principio de los tiempos, Dios lo llama, ya se lo digo yo, “el gran pedo”. Espero que me ahorren el explicarles lo que en realidad son las galaxias después de esas tremendas flatulencias divinas. Pero la historia no acaba ahí. La cosa es que, como Dios es un guarro y no tira de la cadena, en esas galaxias empezaron a proliferar unos microorganismos, que en nuestro particular caso ya podemos darnos por aludidos. Y como Dios no se dio cuenta de que la había liado parda, ya nosotros empezamos a preguntarnos qué puñetas era aquel desorden, aquel inconcebible caos, e intentamos darle leyes como mejor pudimos. Pero, claro, luego nos pegamos tantos años trabajando con el sudor de nuestras frentes sin poderle ver ni las chancletas al Divino, que la devoción se hizo queja. Dios lo hizo Todo, pero, coño, es que ahora no hace nada. Y ahora que el tiempo sí que corre, mira tú por donde, no somos ni omnipotentes ni inmortales como Él. Nos las apañamos como mejor podemos, y que Dios se encargue de los agujeros negros. No voy a reprocharle el hambre, la guerra y las miserias. Ya se ha hecho y se sigue haciendo. Pero yo, como Iván, le devuelvo la entrada ¡Qué crueldad es esta, la de saber! La de saber que Dios puede estar o no estar, de vivir en la puta, perdón, en la pura incertidumbre. Joder, por lo menos deja una clave que no sea tu desidia. Si eres, seremos unos niños buenos. Si no eres, seremos los mayores hijos de puta de la historia. Aunque mejor pensado, es triste que tengamos que pensarTe para saber como comportarnos.
     La mayor crueldad de Dios fue la de dejarse caer, al principio para dejarnos este enorme pastel, y luego caprichoso como siempre para pasearse por aquí diciéndonos veleidoso e infantil “¡ah! no, yo ahora soy un hombre, y el mejor de ellos”. Prepotencia donde las haya. Yo, para mí, que a la que hizo primero fue a Eva, vamos, me apuesto el pellejo, por lo de la imagen y semejanza. Si no a qué iba a cargar tanto contra las mujeres, y a requerir tanto a los hombres. Cuando no se le hacía ni puto caso, se mosqueaba y se los cargaba a todos, ahogados para más inris. Qué se escantillaban un poquillo, pillaba un berrinche y se liquidaba en una plaga a todas las descendencias. Pero luego siempre había que estar pendientes, adorándole con detalles y obsequios, porque muchas veces parece que Dios responde más a la imagen de una novia pesada, necesitada de cariño y atenciones, que a cualquier otra cosa. Ya cuando vio que esto era un despiporre no le quedó otra que venirse más acá, y en cuanto nos dimos cuenta de quién era, se las hicimos pagar todas juntas. Y espérense ustedes que no nos salga la venganza por la culata otro día, que si el infierno es fuego vivo, el cielo es de los parajes más gélidos. A mí ya me da igual, con esto seguramente me habré sentenciado yo solito. Solo espero que haya un sitio especial para aquellas personas que se lo merecen. 

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