Sepan que Dios tiene su propia geometría, y que no tiene
nada que ver con la suya. Él tiene las cuentas de lo infinito, de las
paralelas. Ustedes las verán juntarse allá a lo lejos. Creerán que caminando
algún día llegarán a ese punto en el que se unen, pero no es así. Ya cansados
de andar, dirán que lo que importa es el camino. Qué remedio, cojan ese
consuelo. A mí me dijeron una vez que si quería conocer a Dios, y yo respondí
que ojalá no hubiera, porque lo que era tiempo no tenía para eso.
Ustedes no lo
sabrán, pero lo que se conoce como el principio de los tiempos, Dios lo llama,
ya se lo digo yo, “el gran pedo”. Espero que me ahorren el explicarles lo que
en realidad son las galaxias después de esas tremendas flatulencias divinas.
Pero la historia no acaba ahí. La cosa es que, como Dios es un guarro y no tira
de la cadena, en esas galaxias empezaron a proliferar unos microorganismos, que
en nuestro particular caso ya podemos darnos por aludidos. Y como Dios no se
dio cuenta de que la había liado parda, ya nosotros empezamos a preguntarnos
qué puñetas era aquel desorden, aquel inconcebible caos, e intentamos darle
leyes como mejor pudimos. Pero, claro, luego nos pegamos tantos años trabajando
con el sudor de nuestras frentes sin poderle ver ni las chancletas al Divino,
que la devoción se hizo queja. Dios lo hizo Todo, pero, coño, es que ahora no
hace nada. Y ahora que el tiempo sí que corre, mira tú por donde, no somos ni omnipotentes
ni inmortales como Él. Nos las apañamos como mejor podemos, y que Dios se
encargue de los agujeros negros. No voy a reprocharle el hambre, la guerra y
las miserias. Ya se ha hecho y se sigue haciendo. Pero yo, como Iván, le
devuelvo la entrada ¡Qué crueldad es esta, la de saber! La de saber que Dios
puede estar o no estar, de vivir en la puta, perdón, en la pura incertidumbre.
Joder, por lo menos deja una clave que no sea tu desidia. Si eres, seremos unos
niños buenos. Si no eres, seremos los mayores hijos de puta de la historia.
Aunque mejor pensado, es triste que tengamos que pensarTe para saber como
comportarnos.
La mayor crueldad
de Dios fue la de dejarse caer, al principio para dejarnos este enorme pastel,
y luego caprichoso como siempre para pasearse por aquí diciéndonos veleidoso e
infantil “¡ah! no, yo ahora soy un hombre, y el mejor de ellos”. Prepotencia donde
las haya. Yo, para mí, que a la que hizo primero fue a Eva, vamos, me apuesto
el pellejo, por lo de la imagen y semejanza. Si no a qué iba a cargar tanto
contra las mujeres, y a requerir tanto a los hombres. Cuando no se le hacía ni
puto caso, se mosqueaba y se los cargaba a todos, ahogados para más inris. Qué se
escantillaban un poquillo, pillaba un berrinche y se liquidaba en una plaga a
todas las descendencias. Pero luego siempre había que estar pendientes, adorándole
con detalles y obsequios, porque muchas veces parece que Dios responde más a la
imagen de una novia pesada, necesitada de cariño y atenciones, que a cualquier
otra cosa. Ya cuando vio que esto era un despiporre no le quedó otra que
venirse más acá, y en cuanto nos dimos cuenta de quién era, se las hicimos
pagar todas juntas. Y espérense ustedes que no nos salga la venganza por la
culata otro día, que si el infierno es fuego vivo, el cielo es de los parajes más
gélidos. A mí ya me da igual, con esto seguramente me habré sentenciado yo
solito. Solo espero que haya un sitio especial para aquellas personas que se lo
merecen.
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