Abismo de los cielos, noche oscura,
océano de arena suspendida,
derramada, caverna contenida
de ecos de no nacida sepultura,
muda claridad de azabache y pura,
yo soy de un dios sin tiempo desprendida
lumbre, yo soy un alma en la carne herida,
ceniza ardiente hacia tu fría altura.
Cantando a las voces que nunca han sido,
quiero llover sus sombras en la tierra,
triste verso que en mi silencio cabe.
Quiero ser la mañana que se encierra
vieja y sangre en las tardes del olvido,
espacio en que la vida a sueño sabe.
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