En la vertiginosa y alba alturadonde la pequeña ave se dibuja,
mientras el sol se viste de armadura,
el pájaro encendido se apretuja.
En la mar, que de plata se fractura,
a las hojas con brillo las embruja
la tierna luna vieja con pintura,
según olas cosidas por aguja.
Ni las aves disputan el espacio,
ni las hojas reclaman su palacio,
y despacio levitan notas graves.
Como los vuelos leves de altas aves,
como el vaivén liviano de la mar,
así te quiero yo, suave, libertad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario