Nací para decir que no,
negué victorias en la guerra
y nunca merecí a nadie.
Estoy ante el espejo
y veo lo que era,
fuerte viento perplejo
viejos gritos de escalera,
esperanza de los muertos
viva expresión del desierto.
No soy ni malo ni bueno
solo un silencio de la tierra,
simplemente, no soy nadie.
Los humanos tuvieron conciencia de mi
algunos me buscaron en el silencio,
otros a través de dogmas y artificios
soy parte de la verdad, alma de paz,
yo soy el que dio nombre a la libertad.
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