TE ESTRECHO, TIERRA
Azulmente el horizonte se transluce,
Entre la grácil sonrisa de una puerta,
Y divinamente inscrita en lapislázuli
Se erige excelso el orbe de una perla.
Radiantes luceros tiene por estrellas,
Plateado cristal su cabello acendra,
Ocho montes custodïan su mirada,
Y el sol el mar le sirve como ofrenda.
Allí un héroe separó dos hermanas,
Y el tiempo las viejas columnas avienta.
Llorando aciagamente su destino,
Ella cumple triste penitencia mientras.
Belleza encarcelada entre dos mares,
Confín hermoso, ciudad lejana e incierta,
Quien pudiera aguardar tu insigne historia:
(Respeto a leyenda y beldad tan eternas.
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