martes, 5 de septiembre de 2017

Seguidilla

Los poemas son hogares
con varias puertas:
por algunas se sale,
por otras se entra.

jueves, 31 de agosto de 2017

Al modo del Mairena II

Casi todas las lenguas saben amar, pero sólo la española sabe querer. De latines viene la cosa, como todo. Los europeos, siempre tan enseñoreados de egolatría, dicen "yo te amo", a lo que sólo podremos responder con "yo te imito" -que en latín "amar" e "imitar" son espejos-. En cambio, aquí se nos cae de la boca el "te quiero", que es como decir "te busco" -y apurando es casi como decir "te ruego"-; porque el español, siempre de camino en estos páramos de bandoleros y conquistadores, sabe mejor que el europeo que el amor, como dios, nunca se encuentra. También es esta tierra de ascetas y místicos caballeros de la fe. Por eso escribía mi maestro

Por todas partes te busco 
sin encontrarte jamás, 
y en todas partes te encuentro 
sólo por irte a buscar.

De ahí también que, en la agonía de su infinitud, el español fácilmente desista de querer y caiga en el odio de Caín. 

martes, 29 de agosto de 2017

Al modo del Mairena

Casi todas las preguntas tienen algo de metáfora. Han de llevaros, efectivamente, hacia otra parte. Si le preguntáis a vuestro amado si os quiere es porque, en el fondo, queréis llevarlo a esa otra parte que sois vosotros mismos. Si nos preguntásemos, en cambio, si el mundo está abierto o cerrado, se podría responder perfectamente, sin faltar a la razón, que el universo no es una puerta ni qué sea eso de abrirse o cerrarse. Pero como nadie ha visto cómo sea el mundo, bien podría decirse que es una ventana o cualquier otra cosa. Y en cualquiera de estos casos siempre se podrá salir por la tangente diciendo que el mundo está entornado y que no sabemos si se está abriendo o si se está cerrando. 

jueves, 13 de julio de 2017

Se fue

Se fue un día de donde yo estaba,
como los hojas que se marchan
porque ya no tienen nada que decirnos;
y el viento, porque no encontraba
el susurro sobre el árbol,
absorto e inconsciente, se quedó errando
de una parte a otra huyendo de sí mismo.

lunes, 26 de junio de 2017

Un suspiro

Un suspiro.
- Me siento muy perdida;
soy náufraga de mí... y por más que miro
va en mis ojos la estrella de un suspiro
y ante el mar tengo el alma detenida.

- ¿Tienes miedo a que en aguas sin medida
y en tierras sin posada ni retiro
navegue tu barquilla en el zafiro?
Somos siquiera un sueño con su herida...

 -…que el mar no cura. ¿A qué tan grande el mar
si entre las olas sola no me encuentro
y todo es infinito allá delante?

- ¿A qué tan grande el mar? En mar adentro
siempre tendrás otro tiempo y otro instante,
allí siempre tendrás otro lugar.

sábado, 24 de junio de 2017

Soneto en que se advierte al amigo

Advertir al amigo en la desdicha
debo en mi buen hacer para que ahueque
el ala: Ella hará que el mar se seque
y el más rechoncho perderá la chicha.

¡Que tanta adversidad la susodicha
tiene! Hará que el santo mayor peque
y vestirá de harapo al fatuo jeque;
ventura del vivo si no la espicha.

Así que, buen amigo, si te atrapa,
zafa, excusa, galopa, vuela, escapa

si puedes, que sé muy bien de lo que hablo:
yo tuve su fortuna sin ser diablo.

Con todo, cuídala. Y gasta cuidado
si no sabes lo que es tenerla al lado.

Santander

Santander, tú tenías el latido
del barquero que se adentra en la roja
tarde de la tierra heroica al mar, hoja
marinera yendo por el viento herido.

Yo te estuve en tu bahía enamorada
viendo cómo la marea se empeña
en ahondar tu cuerpo mientras sueña
un duelo eterno por la madrugada.

Santander, ya que en la distancia helada
del mundo tú la acoges y la hospedas
concédele a ella lo que a mí me diste:

sombras vitales por tus arboledas
y luz a su alma, estrella derramada
sobre la arcaica luna del mar triste.